ZONAS

Paraje Natural

PUENTE TUDELA: Construcción de mediados del siglo XX, es el comienzo del paraje, pero lo más interesante es lo que encontramos en su base: Azud de la acequia Villanueva, es una curiosa azud natural, aprovechada desde la época medieval, como toma para la acequia Villanueva, que conduce el agua hasta los términos de Chelva y Calles.

TRAMO PUENTE TUDELA – FUENTE DEL SAZ: Recorremos este tramo acompañados por el murmullo del agua, el río a nuestra izquierda y la acequia a la derecha. Durante el trayecto nos sorprenden varios saltos de agua, son los aliviaderos de la acequia, que proporcionan al viajero bellas estampas de altos chorros precipitándose sobre la vegetación. Justo a mitad de este tramo observamos una casa en ruina, son los restos del Molino del Tío Manolo, aun conserva en su interior la piedra que durante muchos años molió y produjo harina para los habitantes de Tuéjar.

FUENTE DEL SAZ: Área recreativa con mesas, paelleros. Es una zona de gran belleza paisajística, donde el río, forma varias pozas  a modo de piscinas naturales, ideales para el baño de los más pequeños.
Dos fuentes manan en este área, con unas aguas muy frescas y que son muy apreciadas por los habitantes de la población, antiguamente en esta zona abundaban los sauces, de ahí viene el nombre de Fuente del Saz, hoy predomina la típica y característica flora de ribera: juncos, adelfas, chopos… etc.
Una pequeña torre aparece camuflada entre la vegetación, es lo que se conserva del antiguo Molino Duque, construido en el siglo XVIII y convertido en central hidroeléctrica en 1913, la primera luz eléctrica que llego a Tuéjar, fue la producida por esta torre, en su interior aun nos sorprende el escuchar el sonido que produce el salto de agua, que en un principio producía harina y más tarde iluminaba al pueblo.

PRESA ROMANA: Antiguo azud de origen romano situado sobre el río Tuéjar, es el origen del famoso acueducto romano de la “Peña Cortada” que atraviesa los términos de Tuéjar, Chelva y Calles, hasta llegar al antiguo Benaduf (Villar del Arzobispo). En ella podemos apreciar un tramo excavado en la roca, característica principal de este acueducto y que da origen de su nombre, Peña cortada. En la actualidad continúa cumpliendo su función, solo que en lugar de conducir el agua a la antigua Edeta, riega los campos de Tuéjar y de Chelva.

TRAMO FUENTE DEL SAZ-EL AZUD: En este tramo el río nos acompaña por el lado derecho, desde la Fuente del Saz y hasta el final del paraje, el camino viene marcado por el Pr-93 variante 1.
Siguiendo el camino, nos encontramos con el puente Molino Marco, construido a mediados del siglo XX, sobre un puente anterior y del cual aún se conservan las pilastras, en sus alrededores, restos de otras épocas, dos molinos uno de yeso y otro de harina nos recuerdan la importancia que para las generaciones pasadas tuvo el río, necesario para mover las pesadas ruedas que molían las piedras ya cocidas o el trigo recién segado.
A pocos metros de allí, otra estampa de tiempos pasados, unos viejos corrales que posiblemente fueran de época mozárabe, y que hoy en día aun cumplen con su cometido, el de guardar el ganado, justo en este tramo del recorrido, el río se encañona a través de grandes rocas, creando pozas y pequeñas piscinas naturales, es el Pozo Caldero.

AREA RECREATIVA DEL AZUD (Nacimiento del río Tuéjar): Durante muchos años, existió una presa que recogía el agua para la acequia mayor, de ahí el nombre que recibe esta zona, Azud, en un principio construida de cañas, madera y estacas, luego de cal y canto y piedras de sillería, hoy es una gran plataforma de tierra y de árboles donde correr, saltar y pasear disfrutando de la naturaleza y de un bello paisaje natural. El Pozo de la Escaleras, es una pequeña piscina natural, donde foráneos y vecinos disfrutan de unas limpias y cristalinas aguas, con una peculiaridad, que durante todo el año nace con una temperatura constante de 18 grados.
En esta zona, encontramos también una Micro-reserva de Flora, en ella existen diversas especies vegetales típicas de ribera como son el chopo, el álamo blanco y el sauce, junto con la adelfa o baladre y el junco, curiosamente, existe también una exótica plantación de secuoyas.
Desde este tramo hasta el final, el río baja seco salvo en épocas de lluvia, de ahí que a esta zona se le considere como el nacimiento del río Tuéjar.

MIRADOR DE LA PEÑA DEL MEDIODÍA: Situado cerca del área recreativa de El Azud, y a una altitud de 787m., nos ofrece unas estupendas vistas de todo el paraje, desde el puente de Tudela hasta la pared caliza de La Lacava. Para acceder a él, podemos tomar una senda que parte desde el Azud, o seguir el Pr-93 variante 1, bien desde el nevero o desde la población de Tuéjar.

TRAMO EL AZUD-LA LACAVA: Como ya hemos dicho, durante este tramo, el río baja prácticamente seco, salvo en época de lluvias o alguna que otra pequeña charca que encontramos en su lecho, por este motivo su nombre es el de rambla de Arquela.
Aproximadamente, a un kilómetro del área recreativa, encontramos los primeros vestigios de la presencia humana en la zona, en una pared caliza, unos pequeños abrigos naturales, fueron el hogar de los primeros tuejanos. Hace 10000 años unos personajes decidieron decorar sus viviendas, seguramente por motivos religiosos o tal vez solo fuera superstición, pero nos dejaron un recuerdo en forma de pinturas rupestres, que el visitante a este paraje puede disfrutar, en los hoy conocidos como Corrales de Silla,  2000 años después, unos metros más abajo, fue el lugar elegido como segundo asentamiento, 8000 años más tarde el ser humano continuo con su espíritu práctico, vio los abrigos, vio el agua cerca, y construyó unas paredes para guardar el ganado, de ahí su nombre de Corrales de Silla.

LA LACAVA: Finalizamos el recorrido y una gran pared rojiza parece cerrarnos el paso, imponente y espectacular marca el final del paraje y también del término de Tuéjar, desde su alto una bella panorámica nos muestra lo ya recorrido y al fondo el pueblo. Abajo hemos dejado una pequeña joya del periodo pre-industrial, un nevero reconstruido recientemente y que nos recuerda lo dura y fatigosa que era la vida hace tan solo 200 años. En invierno, se construían pequeñas presas en el río, que por la mañana y por efecto del frío se convertían en bloques de hielo, posteriormente eran trasladados al interior del nevero, donde se conservaba para cuando llegara el duro y caluroso verano.

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